Discriminación en el trabajo: cómo prevenirla desde Recursos Humanos

En línea en lunes 24, agosto 2026

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By Anais Cabrera, Key Account Manager

Imagina que mañana eliminas del CV de un candidato su nombre, fotografía, edad, dirección y cualquier referencia que permita imaginar quién es.

Solo quedan:

su experiencia,

sus competencias,

sus resultados,

y lo que sabe hacer.

¿Tomarías exactamente la misma decisión?

Esa pregunta resume buena parte del reto de la discriminación en el trabajo.

Porque las empresas pueden tener políticas de igualdad, compromisos públicos con la diversidad y equipos de RRHH formados y, aun así, determinadas decisiones pueden verse afectadas por estereotipos o criterios poco relacionados con el puesto.

La buena noticia es que muchas organizaciones ya no se limitan a decir:

«Somos una empresa inclusiva.»

Están intentando convertir ese compromiso en procesos concretos.

Revisan ofertas.

Definen criterios de selección.

Forman a quienes entrevistan.

Miden promociones.

Analizan resultados.

Y esto cambia bastante la conversación.

Porque prevenir la discriminación no consiste únicamente en tener buenas intenciones.

Consiste en diseñar procesos donde sea más difícil que un prejuicio termine convirtiéndose en una decisión.

¿Qué entendemos realmente por discriminación laboral?

La discriminación laboral aparece cuando una característica personal que no debería determinar una decisión profesional termina influyendo en ella.

Puede afectar al acceso al empleo, las condiciones laborales, la formación, las promociones o el desarrollo profesional.

Y no siempre es evidente.

Una empresa difícilmente escribirá hoy:

«Las personas mayores de 50 años no pueden presentarse.»

Pero puede aparecer algo mucho más cotidiano:

«Buscamos un perfil joven para un equipo dinámico.»

Parece una frase inocente.

Hasta que hacemos una pregunta:

¿Qué competencia profesional describe exactamente la palabra «joven»?

Ninguna.

Si necesitamos dinamismo, capacidad comercial o dominio tecnológico, podemos evaluar directamente esas competencias.

No necesitamos utilizar la edad como sustituto.

¿Dónde empieza la discriminación dentro de una empresa?

Muchas veces pensamos en discriminación como algo que ocurre una vez que una persona ya trabaja en la organización.

Pero puede empezar bastante antes.

De hecho, puede comenzar con una oferta de empleo.

En la oferta de empleo

Cada requisito que incorporamos a una oferta crea un filtro.

Algunos son necesarios.

Otros simplemente se han repetido durante años.

Por eso, antes de publicar una vacante conviene preguntarse:

¿Podemos justificar cada requisito por las funciones reales del puesto?

Esta práctica ya aparece en medidas empresariales de igualdad: revisar anuncios, eliminar criterios excluyentes y utilizar un lenguaje inclusivo forma parte de diferentes planes de acceso al empleo publicados en España.

El principio es sencillo:

si buscamos una competencia, escribamos la competencia.

No el estereotipo que asociamos con ella.

Durante la selección de candidatos

Aquí aparece uno de los momentos más delicados.

Dos personas pueden cumplir los mismos requisitos y generar impresiones completamente diferentes.

Un candidato estudió en nuestra universidad.

Otra candidata trabajó en una empresa que conocemos.

Una persona comparte algunas de nuestras aficiones.

Y nuestro cerebro empieza a construir una historia.

Sin querer, podemos terminar confundiendo:

«se parece a mí»

con

«es la mejor persona para el puesto».

Por eso muchas empresas están reforzando los procesos basados en competencias, entrevistas más estructuradas y criterios de evaluación definidos previamente.

En las promociones y oportunidades profesionales

La igualdad no termina con la contratación.

También debemos observar:

  • Quién recibe oportunidades de formación.
  • Quién participa en proyectos estratégicos.
  • Quién llega a posiciones de responsabilidad.
  • Quién recibe promociones.

Por ejemplo, BBVA ha comunicado iniciativas donde establece objetivos de diversidad de género por áreas y países y realiza seguimiento periódico de su evolución.

Este tipo de medidas introduce algo especialmente importante:

medición.

Porque cuando únicamente hablamos de diversidad, podemos quedarnos en percepciones.

Cuando medimos, aparecen preguntas.

¿Qué están haciendo las empresas para reducir la discriminación?

No existe una única fórmula.

Pero al analizar políticas y prácticas empresariales aparecen algunos patrones interesantes.

Definir criterios objetivos de selección

Antes de abrir el primer CV deberíamos saber qué necesitamos.

Competencias.

Conocimientos.

Experiencia.

Certificaciones.

Idiomas cuando sean realmente necesarios.

Responsabilidades.

Después evaluamos a cada candidato utilizando esa referencia.

Este orden es importante.

Primero definimos el puesto.

Después conocemos a las personas.

No al contrario.

Revisar el lenguaje de las ofertas de empleo

Las palabras también seleccionan.

Una oferta puede atraer o alejar determinados perfiles mucho antes de que RRHH vea una candidatura.

Por eso diversas políticas empresariales incluyen expresamente la revisión del lenguaje de las ofertas y la eliminación de requisitos potencialmente excluyentes.

Por ejemplo:

En lugar de:

«Buscamos un joven comercial agresivo.»

podemos escribir:

«Buscamos una persona con capacidad de negociación, orientación a resultados y experiencia en desarrollo comercial.»

La segunda versión explica algo mucho más útil:

qué necesitamos realmente.

Formar a recruiters, managers y responsables de equipo

Un recruiter puede conocer perfectamente las buenas prácticas.

Pero después llega una entrevista con el manager.

Y pregunta:

«¿Tienes hijos?»

Tenemos un problema. 😅

La selección es cada vez más colaborativa.

Eso significa que las políticas de igualdad también deben alcanzar a todas las personas que participan en las decisiones.

De hecho, diferentes planes empresariales contemplan específicamente formación sobre igualdad, diversidad y prevención de sesgos para las personas responsables de selección. :contentReference[oaicite:2]{index=2}

Evaluar competencias en lugar de impresiones

Fraternidad-Muprespa, por ejemplo, ha señalado la incorporación de instrumentos para evaluar habilidades blandas y pruebas prácticas de competencias técnicas dentro de sus procesos de selección. :contentReference[oaicite:3]{index=3}

¿Por qué resulta interesante?

Porque transforma una pregunta subjetiva:

«¿Te ha gustado el candidato?»

en preguntas más útiles:

«¿Qué nivel ha demostrado en esta competencia?»

«¿Qué evidencia tenemos?»

«¿Cómo resolvió el ejercicio?»

No elimina completamente la subjetividad.

Pero obliga a argumentar.

Medir los resultados de las políticas de diversidad

Una política sin seguimiento puede quedarse en una declaración.

Por eso algunas organizaciones utilizan indicadores relacionados con:

  • Procesos revisados.
  • Formación realizada.
  • Evolución de promociones.
  • Participación de diferentes perfiles.
  • Incidencias detectadas.

La pregunta deja de ser:

«¿Tenemos una política de diversidad?»

y pasa a ser:

«¿Está funcionando?»

Sesgos inconscientes: el riesgo que no aparece en ninguna política

Podemos tener el mejor documento de igualdad del mundo y seguir tomando decisiones poco objetivas.

¿Por qué?

Porque los sesgos no necesitan permiso para aparecer.

El sesgo de afinidad puede hacer que valoremos mejor a alguien parecido a nosotros.

El efecto halo puede provocar que una característica positiva —por ejemplo, una excelente comunicación— mejore artificialmente nuestra percepción del resto de competencias.

El sesgo de confirmación puede llevarnos a decidir durante los primeros minutos y dedicar el resto de la entrevista a demostrar que teníamos razón.

No significa que los recruiters sean malos profesionales.

Significa que son humanos.

Por eso la solución no consiste únicamente en decir:

«Sé objetivo.»

Es mucho más eficaz crear herramientas que ayuden a serlo:

  • Preguntas estructuradas.
  • Evaluaciones comunes.
  • Matrices de competencias.
  • Feedback documentado.
  • Más de un punto de vista cuando sea necesario.

¿Cómo actuar cuando se detecta una posible discriminación?

Aquí la rapidez es importante.

Pero también lo es evitar conclusiones precipitadas.

La empresa debería disponer de procedimientos claros para:

  • Recibir la comunicación.
  • Registrar los hechos.
  • Proteger frente a posibles represalias.
  • Investigar de manera imparcial.
  • Involucrar a RRHH y a los responsables correspondientes.
  • Documentar las decisiones.
  • Aplicar medidas cuando proceda.
  • Revisar si existe un problema estructural.

Algunas políticas empresariales publicadas establecen precisamente mecanismos de investigación, registro de testimonios y seguimiento de reclamaciones.

Pero existe una pregunta que RRHH debería plantearse siempre:

¿Lo ocurrido es únicamente un incidente o está revelando una debilidad del proceso?

Porque corregir un caso es importante.

Corregir el sistema que permitió que ocurriera puede ser todavía más importante.

¿Qué puede hacer RRHH para construir procesos más inclusivos?

No necesitas transformar toda la empresa mañana.

Puedes empezar con cinco preguntas.

1. ¿Nuestros requisitos están realmente relacionados con el puesto?

2. ¿Todos los candidatos relevantes son evaluados con criterios comparables?

3. ¿Las personas que entrevistan conocen los riesgos de los sesgos?

4. ¿Podemos explicar por qué un candidato avanza y otro no?

5. ¿Medimos lo suficiente como para detectar patrones?

Si alguna respuesta es «no», ya tienes un punto de partida.

¿Cómo puede ayudar un ATS a estructurar el proceso?

Un ATS no elimina la discriminación.

Pero puede ayudar a que las decisiones sean menos improvisadas.

Por ejemplo, permite centralizar:

  • Candidaturas.
  • Etapas.
  • Evaluaciones.
  • Feedback de recruiters.
  • Comentarios de Hiring Managers.
  • Historial.
  • Indicadores.

Con una solución como Beetween, diferentes participantes pueden trabajar sobre una misma candidatura y registrar sus evaluaciones dentro de un entorno común.

Esto facilita algo fundamental:

trazabilidad.

No sustituye al criterio profesional.

Pero ayuda a responder:

¿Por qué avanzó este candidato?

¿Qué competencias evaluamos?

¿Qué dijeron los entrevistadores?

¿Qué ocurrió durante el proceso?

Y cuanto mejor podemos explicar una decisión, más fácil resulta revisar cómo la estamos tomando.

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Preguntas frecuentes

¿Qué es la discriminación laboral?

Es un trato desigual relacionado con características personales que no deberían determinar las oportunidades profesionales de una persona, teniendo en cuenta la legislación aplicable.

¿Dónde puede aparecer la discriminación dentro de una empresa?

Puede aparecer durante la selección, contratación, promoción, formación, remuneración y otras decisiones relacionadas con la vida profesional.

¿Cómo pueden las empresas reducir la discriminación en los procesos de selección?

Definiendo criterios objetivos, revisando las ofertas de empleo, formando a las personas que entrevistan, estructurando las evaluaciones y analizando los resultados de los procesos.

¿Qué son los sesgos inconscientes?

Son asociaciones automáticas que pueden influir en nuestras decisiones sin que seamos plenamente conscientes de ello.

¿Puede un ATS evitar la discriminación?

No por sí solo. Un ATS puede ayudar a estructurar y documentar los procesos, pero la prevención también requiere políticas, formación, supervisión y criterio humano.

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